domingo, 16 de agosto de 2009
lunes, 10 de agosto de 2009
Silencio
Pintaba sus alegrías de azul
Ilumina su rostro con gemas que de sus ojos caen
Cantaba sobre las notas de una guitarra que ardía
Danza en la tempestad
Se marchitaba en un jardín de agujas
Bebe uvas de la copa más acida
La soledad acariciaba su vientre
Centra sus pupilas en un rincón apagado
Pensaba en pisar el aire con sus pies pequeños, y caer...
Destrozar sus huesos en la gravedad
Verter sangre de su corazón cerrado
Vivir como idiota en la peor de las suertes
Volar en las noches y desaparecer
Remontar historias extrañas
Sentir la libertad y el viento frío en sus párpados...
domingo, 9 de agosto de 2009
Otra que el calentamiento global...
¿Sabés que? Nunca me di cuenta de que la luna se movía tan rápido hasta que me puse a mirarla fijo por largo rato. Primero se veía limpia, con algunos cráteres y muy redonda. Entre dos edificios que la disputaban. Luego decidió moverse más para el edificio de la izquierda. Izquierda para mis ojos. Por ahí para otros ojos sea la derecha si es que otros ojos veían a la luna en el mismo momento. Entonces, la luna se movió para la izquierda y subió escalones negros muy lentamente. Negro cielo. Un cielo tan negro que no se identificaban los rostros si no fuera por la luz de la luna. Una luz más bien ficticia, es el sol quien la provoca, la luna es solo una piedra. Eso sos , Luna… una piedra, aceptalo. Sos linda pero sos una piedra gigante. Aunque no tanto. Yo recorrería la luna a pie un ratito. Descalza. Pero habría que viajar mucho. Como 5 días. Y me marearía, me volvería loca, me volvería lunática. Después vi que una estrella se movía. O la tierra, quien sabe. La tierra se mueve sin que yo quiera. Yo me quedo quieta y ella se sigue moviendo. Quizás si nos quedáramos todos los seres incluso animales del mundo quietitos la tierra se dejaría de mover. Podría pasar, quién dice que no. Quién dice. Y si pasara eso las estrellas seguirían en el mismo lugar y las estaciones pertenecerían a los países. Que Estados Unidos se quede con el invierno y Argentina con la primavera. Por favor… Otra que el calentamiento global.
-Milena Muscia (supongo, ya ni me acuerdo)
lunes, 3 de agosto de 2009
Caricatures

History
Con este tengo una anecdota... es re bueno el chabón , nos estaba pasando un video de no se que verga y dijo que nose quienes proceres compartían las mujeres y yo le dije " En la historia adornan todo, las putas son mujeres y los hijos de puta son proceres" Yo me hubiera sancionado... jajaja
Las fotos son una pija en cuanto a definición pero bue, ya fue.
domingo, 2 de agosto de 2009
Había una vez
Había una vez, por empezar el texto de una forma muy vulgar. O mejor dicho, porque no conozco otra forma de empezar, pero tampoco me importa conocerla y en realidad si la conozco pero no tengo ganas de pensarla. Decía… había una vez, una persona. Además de persona era mujer. Vivía en su casa. Que además de su casa era la casa de su gato y su gato se llamaba Fabián.
Ella, además de ser mujer, tenía edad, cincuenta y ocho para ser exacta. Difícil pensar que llegaríamos a esa edad, se plantea a veces ella, pero allí está, como si los años pasaran “volando”. Aunque… volar es relativamente difícil, yo diría más bien, que pasan sin esfuerzo y sin alas.
La señora, no mujer, porque ya es señora y hay diferencias entre señora, señorita y señorota, comía solamente y nada más que semillas. Semillas comía, de noche y de día.
Tuvo tantos días y noches, que uno de esos días, hace mucho, un día en el que tenía once de edad decidió comer solo semillas. Semillas comería para siempre. Semillas, agua y semillas.
Tuvo mamá y papá, creían que ella estaba loca. La llevaron a veinte señores que se habían licenciado de médicos en distintas ocasiones, en distintos lugares y por distintos motivos. De los veinte médicos, uno era señorito y no señor. Los diecinueve le recetaron pastillas saludables. El veintésimo quiso casarse con ella (con la señora, que fue señorita, niña, bebe y también feto).
El señorito tenía nombre, nombre de médico, Sergio Vanti. Caligrafía de médico, letra espantosa. Pero si recetaba algún jarabe, los señores de la farmacia lo leían sin problema porque tenían vista de farmacéuticos.
Sergio abandonó a la señora el día que se fue a perseguir su sueño. Tenía un sueño, tanto sueño que durmió, durmió para siempre, persiguiendo su sueño. Corría y lo perseguía, se caía, se arrastraba, se gastaba el pantalón ¡persiguiendo su sueño!
La señora que tenía ojos, lloró mucho por Sergio. Por Sergio que partió para siempre. Los para siempre si existen, se plantea a veces ella. Para siempre comió semillas, para siempre su amor partió.
-Milengua Sucia.



